The strength of the wolf
The spirit of the Wolf resides in my heart
Mostly peacefully, yet ever wild
Running in time to the blowing wind
Dancing in the clouds that drift in the Heavens.
Mostly peacefully, yet ever wild
Running in time to the blowing wind
Dancing in the clouds that drift in the Heavens.
The spirit of the Wolf resides in my soul
Longing to hear the song of the Great One
Striving to be that which I am in my natural state
Succeeding only because of the Love that the Universe grants me.
Longing to hear the song of the Great One
Striving to be that which I am in my natural state
Succeeding only because of the Love that the Universe grants me.
Autor: desconocido.
El lobo, como fundamento natural y alma del perro, representa el conjunto logrado entre la virtud canina y la naturaleza salvaje en armonía e integración. El perro es el lobo humanizado, pues logra negar su sombra hasta convertirse en un ser absolutamente dependiente de las decisiones humanas, muchas veces erráticas y confusas, otras coherentes y virtuosas. El lobo, por el contrario, es causa y no consecuencia; sabe dónde correr, sabe dónde cazar, sabe cómo proteger y, sobre todo, sabe ser fiel a sí mismo, a costa de cualquier posible domesticación. En consecuencia, el lobo no es dicotómico, no es oposición, es un solo flujo de energía que va en una misma dirección, que incluye tanto sombra como virtud.
Hace un par de semanas tuve una visión que no comprendí hasta ahora, y era la imagen de un lobo en mi hombro derecho. En ese momento, constituía sólo un deseo. Cuando abandoné la pretensión de saber que significaba y porque me llamaba tanto la atención esta imagen y sobre todo los ojos de este increíble animal diciéndome la verdad con su mirada, fue precisamente cuando los significados que buscaba llegaron a mí. En ese momento, apareció el poema que comparto y cuyo autor desconozco. Desde ese entonces, el lobo en mi hombro ya era un hecho. El mensaje era claro, el lobo en mi hombro obedece a mi deseo de ser fiel a mi estado natural.
Lo anterior se amplió cuando en mi encuentro semanal de crecimiento personal se cagaron de la risa en mi cara, y me dijeron “¡Eso es lo que te tiene jodido, Pipe! Negar tu sombra, no hacerte responsable de lo que en el fondo te ocurre; si no te haces cargo de vos, no vas a lograr nada” Fue fuerte, es mostrarte en la cara lo que en el fondo estás haciendo y tapas con diferentes máscaras que para diferentes públicos funcionan…La invitación fue retadora, fue a dejar de ignorar lo que me acostumbré a ignorar. Sin embargo, ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo logro cambiar el hábito de rechazar mi experiencia más profunda cuando ésta no me hace sentir cómodo?
Ese día decidí inmortalizar mi experiencia con la imagen de un lobo en mi hombro derecho, para que me recordara siempre el compromiso que adquirí de enfrentarme a mi lado oscuro, pues hoy entendí cómo éste, como aspecto negado de mi sombra, es mi máximo saboteador en la medida que reclama mi atención y yo huyo de él, pero también puede ser mi máxima fuente de energía. Para el lector puede que esto no tenga ningún sentido, pues solo relato mi experiencia subjetiva y no una clara argumentación o secuencia de hechos, pero para mí es absolutamente claro: para ser quien quiero ser no puedo engañar con mis usuales máscaras aquella fuerza que puede ser mi máxima virtud o mi peor cara, y es que definitivamente tengo un lado oscuro, como todos los seres humanos lo tienen (muchos no saben que hacer con él). Desde hoy, reitero mi compromiso personal con mi desarrollo y crecimiento integral, reconociendo que este proceso implicará abrazar con amor el dolor, la soledad, y los aspectos más tenebrosos. Desde hoy empieza mi camino para lograr algún día ser ese lobo, llevarlo en mi alma, en mi corazón y ahora en mi piel. El lobo en mí, representa entonces mi compromiso por reconocer mi propia sombra; que tengo, que evado, que a veces sabotea, y que quiere sentir absoluta coherencia con mi naturaleza y mi corazón. El trayecto apenas ha comenzado.
FArenasO
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