domingo, 22 de agosto de 2010

¿Por qué escribir ahora?

Estoy en una lluvia de ideas, bueno, para ser más preciso en una fuerte tempestad. Y es que llegan tantas, que no se cual seguir, cual creer, y con el ánimo de no querer que se vayan, veo como parten y me dejan con las manos vacías. Tal vez esta es la razón que me llevó a escribir; el hecho de estar despierto, conciente y sobre todo un poco inquieto con mi realidad, me hace dar cuenta que quiero aprovechar cada pensamiento que pueda producir e inmortalizarlo través de la escritura, pues de lo contrario estarían destinados a sucumbir en el juego imperfecto que estratégicamente hace funcional la memoria humana.




Como mencionaba, la necesidad de escribir tiene múltiples orígenes. Entre ellos, una mezcolanza de sentimientos que confunden y asustan mi realidad inmediata. Particularmente, hay un pensamiento que retumba y gana eco en mi cabeza y no puedo engañarme, no es un pensamiento agradable. De hecho, es un pensamiento inicialmente destructivo, que dependiendo de mis decisiones puede ser altamente provechoso. Cuando quiero tener el valor de escribirlo, me empieza a parecer ridículo y como un niño cobarde empieza a esconderse. Encontrándolo e intimidándolo, me doy cuenta que es precisamente ese pensamiento el que me llevo a estar acá, entregándome a un oficio que amo pero con el cual peleo y me entrego contadas veces en otros contextos. Ese pensamiento cuestiona mi capacidad de crecer lo que quiero crecer, aprender lo que quiero aprender, reproducir lo que quiero reproducir, y sobre todo de crear y ofrecerle al mundo una huella personal. Esto último, al apreciar el talante y brillantez de numerosos artistas en todos sus géneros, es lo que más me parece dificil de lograr….


Sin embargo, ahora ese pensamiento es lo que menos me importa. Así como comenzó con una emocion incomoda, en la medida que escribo se transforma en un leve sentimiento de orgullo ingenuo y, como la culebra que se muerde su propia cola que hay en mi espalda, aumentan las ganas de crear hasta que el acto creativo me consuma y me permita darle nuevos colores y sabores a mi identidad confusa y siempre cambiante.


En fin, el punto al que quiero llegar es este; la decisión de mostrarse al mundo no es fácil… pero inspira!! He aquí mi primer blog...

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